Durante el mes de noviembre, dentro de nuestro Plan Lector “Leer con mucho arte”, hemos trabajado en el aula el libro No es una caja, de Antoinette Portis. Este plan, que propone acercarnos cada mes a un arte diferente, dedicó noviembre a la arquitectura.
La premisa del libro —esa idea tan poderosa de que una caja puede ser cualquier cosa— inspiró a nuestras alumnas a mirar los objetos cotidianos de otra manera y a transformarlos en elementos arquitectónicos o artísticos utilizando únicamente su creatividad.
A partir de la lectura, invitamos a las alumnas a convertirse en pequeñas arquitectas. Les propusimos un reto: ¿Qué podían construir con cajas?
El proyecto culminó con la creación de dos juegos elaborados con cajas, especialmente diseñados para ser regalados a los niños y niñas más pequeños del centro. Esta dimensión solidaria aportó un valor añadido al trabajo: las alumnas no solo construyeron, sino que lo hicieron pensando en otros.
Además de desarrollar competencias artísticas y manipulativas, trabajaron actitudes como la empatía, la generosidad y la importancia de crear con un propósito
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